FONDART 2017

Proyecto financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes, Región de Coquimbo, Convocatoria 2017.

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lunes, 9 de noviembre de 2020

Cuesta Los Mantos

Historia y futuro de una de las cuestas más emblemáticas de la zona de los valles transversales de Chile en el territorio más conocido como Norte Chico o Norte Verde.



Siete kilómetros en ascensión permanente, hasta las planicies de Manquehua, la cuesta de Los Mantos conecta las localidades precordilleranas de la comuna de Combarbalá, con la comuna de Punitaqui, en la zona de los llanos agrícolas del Valle del Limarí, Cuarta región de Coquimbo, Chile.

La ruta actualmente de tierra, pronto abandonará ese destino que la caracteriza desde hace más de cien años.

Una huella llena de curvas y contracurvas, con un lado cortado a 90 grados en la roca y otro de caída libre hacia un precipicio de altura creciente.

Famosa por los accidentes mortales, Los Mantos, ha permanecido inmune al paso del tiempo, que parece detenido a comienzos del siglo XX.

Fue precisamente en esa época que el ingeniero de la Universidad de Chile, Federico Alfonso Muñoz, originario de la señorial ciudad de La Serena, diseñó su actual trazado.

Un magno proyecto de ingeniería de caminos, obra de este prohombre que también fue alcalde y gobernador de Ovalle, alcalde de Punitaqui y diputado de la República.

Los Mantos fue tallada en la roca a pulso de barreta y desmontes de dinamita y permitió mejorar la comunicación en esta importante ruta del Norte de Chile, antes de que existiera la Carretara 5 Norte.

Desde la capital, Santiago, la huella atravesaba una serie de localidades precordilleranas, como Los Andes, La Ligua, Illapel y Combarbalá. Tras dejar atrás la cuesta de Los Mantos, llegaba a Punitaqui y pasando por Ovalle, llegaba a La Serena.

Su pavimentación solucionará un problema de conectividad, pues hasta ahora sufre deterioros con las escasas pero dañinas lluvias y los frecuentes sismos que provocan desprendimientos y derrumbes.


Fotografías y video: Ana Victoria Durruty Corral

jueves, 15 de octubre de 2020

Un Filtro de Agua en Cogotí

 

En la Hacienda Arriba, como en tantas otras tierras de las alturas cordilleranas de Combarbalá, en la Provincia del Limarí, el tiempo parece detenido.

La belleza del paso de los años recubre los objetos y las construcciones de esta antigua propiedad de la familia Bou, en el sector de Cogotí Dieciocho.

Allí encontramos esta evocadora caja de madera, que trae a la memoria recuerdos de infancia, porque en algún rincón cercano al comedor o cocina de las antiguas casas de hacienda siempre había este "mueble", más bien rústico, que en su interior contenía el fundamental filtro de agua.

El filtro ubicado en su interior era una piedra porosa, de algún tipo de arenisca, con la forma de una semiesfera, capaz de recibir en su interior el agua de pozos, norias o ríos y purificarla, convirtiéndola en agua potable.







Este artefacto de destilación tan elemental, al parecer tiene raíces africanas y habría sido adoptado en Hispanoamérica desde las Islas Canarias, donde sería muy común en épocas antiguas.

El que tenemos a la vista, ya no cumple sus tan preciadas funciones, pero es parte de la historia y las tradiciones agrarias de nuestro país, como tantas otras que han ido quedando a la vera del camino del progreso, pero mantienen su encanto.



Al alejarse de la Hacienda Arriba, nos cruzamos en el camino rural con este grupo de huasos, que también son parte de nuestro patrimonio y tradiciones.



Cruz Roja de Ovalle

 

En medio de la Segunda Guerra Mundial, Chile y Ovalle no permanecían indiferentes a las tendencias mundiales pese a su lejanía e, incluso, aislamiento. El 2 de noviembre de 1942 se fundó la Cruz Roja de Ovalle, en una sencilla casa de avenida Libertad, a medio camino, entre las calles Miguel Aguirre y Victoria.

Allí se reunían para cumplir su misión las primeras voluntarias, pertenecientes a tradicionales familias ovallinas con gran sentido social.

Aunque con el paso de los años, la iniciativa ha visto mermar el interés por nuevas incorporaciones de voluntarios, aún perdura en el recuerdo el ejemplo de las pioneras: Inés Alfonso Tirado, Mercedes Pizarro de Bachelet y Marta Alfonso de Durruty. En esos primeros años tuvieron el apoyo del doctor Guillermo Durruty Álvarez, insigne fundador de la Cruz Roja de Ovalle.

La labor de esta institución ciudadana se ha desarrollado a través de más  de siete décadas, mediante campañas de prevención de enfermedades, entrega de primeros auxilios gratuitamente, atención prehospitalaria, campañas de recolección de ropa, juguetes y alimentos, donación de sangre y apoyo social a diferentes estamentos de la comunidad ovallina, como adultos mayores, jóvenes y niños.

Desde su actual sede en calle Socos número 26, las socias voluntarias las socias que aún siguen esta hermosa misión, intentan atraer nuevas  voluntarias perseverando en su labor en bien de la comunidad y no dejan de celebrar cada 8 de mayo el Día de la Cruz Roja Internacional.

Inés Alfonso Tirado

Inés Alfonso Tirado
Esta dama ovallina, era hija del ingeniero y hombre público Federico Alfonso Muñoz, y de doña Adriana Tirado Aldunate.

Como primera presidenta de la Cruz Roja de Ovalle realizó una incesante labor en pro de los más necesitados de la comunidad limarina.

Nació en 1905 y falleció en 1973, cumpliendo con su labor humanitaria voluntaria hasta el último día de su vida.


 


Alumnas del Colegio Amalia Errázuriz de la Cruz Roja (1972 aprox.)


 

viernes, 9 de octubre de 2020

Las Bertas de Río Hurtado




En la comuna de Río Hurtado, a pocos kilómetros hacia el interior de Ovalle, viven Las Bertas. Madre e hija nos cuentan los secretos de sus productos artesanales, que preparan con un cuidadoso proceso que comienza en la localidad rural de Fundina.

Alfalfa seca, maíz, soja y una concentración de avena, constituyen la alimentación de las cabras de la raza Saanen, variedad que posee características específicas e ideales para la producción de leche, la materia prima que adquieren Las Bertas en el establo de Palmira, una vecina especializada en esta crianza.

Con esta leche de calidad premium, Berta Cortés y Berta Cornejo, vuelven a casa para preparar esta receta que es un producto típico del norte chico de Chile. Durante cuatro horas y media, cocinarán a fuego lento esta delicia de dulce de leche, que bien merecido tiene el normbre de "manjar", como se le denomina en Chile.

Las Bertas también han innovado con mermeladas de frutos originarios, como es la mermelada de rumpa de copao, la tuna de un cactus chileno, entre otras más tradicionales.

Luego esta madre e hija envasan los productos en frascos de vidrio, y los etiquetan con su marca registrada de un emprendimiento digno de destacar en el Valle del Limarí.

www.lasbertas.cl

Instagram @lasbertasriohurtado

Fono 968353908



lunes, 26 de febrero de 2018

Barrio Independencia

Ovalle es una ciudad republicana: fue fundada en 1831 en los comienzos de la República, y una de sus calles principales se llama precisamente Independencia, para recordarnos ese importante hecho de nuestra historia. Paralela a la calle central y a otra denominada Libertad, actualmente goza de una activa vida, sin dejar atrás parte del encanto de la vida de barrio, en que se revela todo el carácter de ciudad comercial y agrícola de la capital de la Provincia del Limarí.

Hoy por hoy se busca potenciar el sector que se conoce como "Barrio Independencia", y que va desde la Alameda por el oriente, hasta calle Victoria, por el poniente, en un recorrido de cuatro cuadras, donde es posible encontrar restaurantes típicos y comercio local, y que concluye en una visita obligada al Mercado Municipal (ver entrada anterior).

Aún se conserva parte relevante de la arquitectura de fachada continua de inspiración estética neoclásica y algunos de los patios interiores con galería y jardín.





















lunes, 5 de febrero de 2018

Una ruta tradicional

Una de las rutas más bonitas del Valle del Limarí es la que permite acceder desde la Panamericana 5 Norte, a la altura de Quebrada Seca (kilómetro 397) a la capital provincial, Ovalle.

Un recorrido pausado no demorará más de una hora, aunque se puede hacer en menos tiempo sin detenciones.


Ya desde antes de arribar al antiguo pueblo de Cerrillos de Tamaya podemos apreciar el gran cerro Tamaya, con su formación característica y la altivez de haber sido en su momento, durante el siglo XVIII una de las minas de cobre más grandes del mundo. El mineral era transportado a través de un ferrocarril especialmente construido, hasta la fundición en Tongoy, para luego ser exportado.


Al acercarse a Cerrillos de Tamaya se puede apreciar la bodega de Viña Tamaya, rodeada de los diversos frutales de la empresa productora de uno de los viños más reconocidos del Valle del Limarí.

Cerrillos de Tamaya



Cerrillos de Tamaya es el pueblo más grande que atravesaremos al recorrer esta ruta, y aún conserva vestigios de su grandeza pasada. Un imperdible de este recorrido es el Cementerio de la localidad (ver detalles en  entrada lateral: Tradiciones ).


Calle Federico Alfonso.


Las Sossas


Al oriente de Cerrillos de Tamaya se encuentra un pequeño pueblo llamado Las Sossas, que según la tradición debe su nombre a que una hacienda cercana pertenecía a las hermanas Ossa, de allí "Las Sossas".




La Torre


Avanzando en dirección a Ovalle se encuentra el pueblo de La Torre, cuya principal característica es la bella iglesia que ha sobrevivido a los avatares del tiempo y fue recientemente remodelada.









Trapiche


Una vez dejado atrás La Torre, se encuentra la paso la localidad de Trapiche, con una pronunciada cuesta en curva, y un antiguo silo.



Pasado Trapiche, y antes de cruzar el vadén que lleva al pueblo de LImarí, se encuentra la Viña Ocho Tierras, productora de vinos de calidad de exportación y propiedad de empresarios vitivinícolas de la Provincia del Limarí.


Limarí


El pueblo de Limarí es la última parada antes de llegar a Ovalle, aún cuando hay que desviarse unos metros del camino y tomar el desvío hasta el centro y las calles laterales que pueden brindar más de una sorpresa, transportándonos a un pasado de mayor esplendor, con casas bellas aunque semi abandonadas y una hilera de enormes silos para la guarda de granos.